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Sistema Arquitectura 

2019

Escribir muros, destruir barreras 

Texto: Evelin Santander

Tipo: Investigación

Año: 2016

 

 

Si en este momento sales a la calle y diriges tu mirada a los muros, principales delimitadores del espacio público, encontrarás distintos símbolos(1) que los visten. Estas representaciones gráficas, algunas veces incomprendidas, otras negadas, evidencian la pluralidad social entre publicidad, anuncios políticos y grafiti.

 

Ante la presencia desinteresada del espectador urbano, el espacio público se construye a partir de las relaciones establecidas entre todos los sujetos, objetos e imaginarios que integran la ciudad. Como un palimpsesto, se sobrescribe día a día, del mismo modo en que los muros entablan relaciones con los símbolos que los visten, especialmente con el grafiti. Con éste, conforman una «simultaneidad» que M. Foucault (1968) explica como la yuxtaposición entre cercanía y lejanía, lo cual permite relacionar los muros y sus símbolos con la ciudad para comprenderla mejor.

 

La idea de muro se ha utilizado a través de la historia para delimitar territorios, separar lo que ocurre dentro y fuera, como protección de asentamientos, o para mantener fuera situaciones no deseadas. En ciudades como la Ciudad de México, los muros se inscriben en un sistema de distinción y discriminación urbana. Como ejemplo, el aumento de dimensiones, sofisticación y cantidad de muros erigidos en correspondencia con la idea de inseguridad. De acuerdo con T. Caldeira (2010), cuyas investigaciones antropológicas y sociológicas se centran en las reconfiguraciones de segregación espacial y la discriminación social, «entre más control exista de un espacio, se cuenta con mayor exclusividad social».

 

Los muros se han convertido en elementos de diseño que entre más se sofistican, mayor diferencia otorgan. En la «estética de la seguridad» de Caldeira, los elementos de control de acceso, como bardas y rejas, cuentan con un código que se transforma en símbolo de estatus. «Entre más grande la reja, mayor el estatus de quién la habita». Sin embargo, aunque los muros separen, segreguen y estén construidos como una negación de lo público, su lenguaje es público, al igual que sus manifestaciones.

 

Tal vez, el mayor ejemplo de segregación los constituyen los muros fronterizos, no obstante, a medida que estos muros se levantan, casi simultáneamente aparece un grafiti(2), cuya intervención marca el retorno de lo público en lo privado, y hace una grieta que permite derribarlos no físicamente, sino de manera simbólica.

 

Entonces, los muros se convierten en límites que los grafiteros ignoran y transgreden,transformándolos en espacios de comunicación, cuestionamiento y resignificación. Al intervenirlos, los vuelven visibles y declaran que cualquier elemento que mire hacia afuera es público. En la apropiación de estos espacios subyace el desafío a los límites que dividen lo privado de lo público.

 

La capacidad de comunicación de un muro intervenido con grafiti se puede medir con el tiempo en que permanece. Al respecto, cabe mencionar el grafiti en protesta por el asesinato del joven grafitero Ricardo Cadena(3), el cual fue borrado al poco tiempo(4). es posible afirmar que los muros son posicionamientos políticos, por lo tanto, intervenirlos, construirlos y destruirlos es un acto político.

 

D. Harvey (2008) afirma que la ciudad es el mundo que el ser humano ha creado y es también el mundo en el que está condenado a vivir. En la ciudad todos son propietarios de algún muro, por ende, todos son medios de comunicación con el espacio público. La siguiente ocasión que salgas a la calle, te invito a observar los muros, sus dimensiones, su forma y los símbolos que los visten. En sus características descubrirás mensajes que hablan de quién lo diseñó, quién lo construyó, quién lo intervino, y quién lo mira desde afuera.

 

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  1. Según la RAE, ‘símbolo’ es un elemento u objeto material que, por convención o asociación, se considera representativo de una entidad, de una idea, de una cierta condición, etc.

  2. El movimiento del grafiti, reconocido con este nombre en los EEUU, comenzó en los años 70, relacionado con los suburbios del Bronx, Nueva York. En México, aparecen en ciudades fronterizas como Tijuana, por la influencia chicana. También, en urbanizaciones como Nezahualcóyotl, Estado de México, una ciudad en la periferia de la CDMX conformada por asentamientos irregulares de migraciones internas.

  3. El 3 de mayo de 2015 el joven grafitero Ricardo Cadena fue interceptado por el subdirector de Seguridad Pública de San Pedro Cholula, Puebla, Jaid Mothe, quien le disparó en la nuca privándolo de la vida. Como protesta, tras su muerte, se pintó un muro de la secundaria a la que asistía, con la anuencia de las autoridades. No obstante, actualmente ha sido borrado por las mismas autoridades de la escuela.

  4. https://youtu.be/7NpppZaGfJo

 

Referencias

 

  • Caldeira, T. (2010). Espacio, segregación y arte urbano en el Brasil. Madrid: Katz.

  • Foucault, M. (1968). Las palabras y las cosas. CDMX: siglo veintiuno.

  • Harvey, D. (2008). Sin permiso. Obtenido de El derecho a la ciudad:   http://www.sinpermiso.info/textos/el-derecho-a-la-ciudad