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Sistema Arquitectura 

2019

 

 

El pasado 24 de septiembre se celebró el Parque(ando) CCMX 2016, el cual tiene como objetivo «promover el uso de espacios públicos por las personas en lo que comúnmente son cajones de estacionamiento en la vía pública». Parque(ando) es un movimiento que se desprende del Park(ing) Day, originado en San Francisco, EEUU, en 2005, en el marco del Día Mundial Sin Automóvil, y se ha ido replicando en muchas ciudades del mundo, teniendo como objetivo la promoción y el uso del espacio público.

Cada año, este evento se extiende a más ciudades de la República, en donde sus organizadores idean formas para que más ciudadanos asistan y participen en las actividades preparadas. En la Ciudad de México se desarrolla en varios puntos, como el de la colonia Roma Norte, el cual se ha organizado en la calle Medellín por tercer año consecutivo. En esta ocasión, la organización del Parque(ando) CCMX 2016 corrió a cargo de los colectivos Disonante.mx y Sistema Arquitectura, los cuales convocaron a más de 20 organizaciones para intervenir por un día los cajones de estacionamiento, con el fin de incentivar el rescate de espacios públicos como la calle, e invitar a la gente a disfrutar de manera libre, segura y amena.

Ese día, el espacio que comúnmente ocupan los automóviles estacionados ‒objetos inertes que sirven a un máximo de cinco personas en su mayoría‒, fueron convertidos en pequeños parques donde se realizaron diversas actividades para diferentes gustos y edades, con lo cual la calle adquirió vida y se transformó en anfitriona de encuentros ciudadanos, esparcimiento, actividad física e intelectual. Sobre todo, con el objetivo de disfrutar la ciudad y promover mayores y mejores espacios para sus habitantes, bajo la idea de que si se construyen espacios para los automóviles, entonces habrá más automóviles; en cambio, si son pensados y creados para los ciudadanos, se llenará de gente y de intercambios sociales.

En esta ocasión, hubo una marcada participación de niñas y niños en los cajones intervenidos, donde se les invitó a escuchar cuentos, apreciar malabares, elaborar papalotes, jugar como en las ferias, así como a imaginar su ciudad ideal, y plasmarla a escala en una maqueta hecha con objetos reciclados.

También, destacó la participación de dos grupos de patinadores que realizaron increíbles hazañas sobre ruedas, exhibieron sus rutinas y se ofrecían a enseñar a todo aquel que llevara patines y entusiasmo consigo. Aquellos con vena artística aprovecharon la ocasión para dibujar sobre una diversidad de lienzos como hojas de papel, tela, incluso cuerpos humanos, con lo cual se demuestra que no existen límites físicos cuando de expresión gráfica se trata.

Desde luego, la música estuvo presente en el evento con diversas bandas de diferentes géneros que con sus instrumentos y toda su energía compartieron sus mejores notas con los peatones, ciclistas, patinadores y uno que otro cochista que pasaba por ahí, entre las cintas amarillas y la leyenda «peligro no pase», o sobre un sillón roto itinerante.

Para los lectores también hubo lugar, ya que en uno de los cajones se instauró un trueque de libros, que promovía extender la cultura y los conocimientos más allá del evento. Asimismo, hubo ocasión para promover los huertos urbanos como una forma de repensar la insosteniblenibilidad de los modos actuales de alimentación humana, en favor del consumo local y sustentable.

La organización y planeación contempló el permiso de las autoridades para el uso de la vía pública, y de principio a fin las actividades se realizaron de manera ordenada y limpia, con respeto hacia los transeúntes y vecinos, y, sobre todo, con una actitud de compañerismo, respeto y apoyo, para así resaltar que es posible alcanzar la convivencia armónica de todos los elementos del espacio público.

Gracias a eventos de este tipo, se verifica que existe una gran necesidad por parte de los ciudadanos de usar el espacio público, y una gran disposición a convivir, divertirse y disfrutar de la ciudad; y que no es indispensable la intervención de elementos gubernamentales para que la gente viva los espacios, basta con que un grupo de personas esté dispuesto a hacer ciudad, a disfrutarla, y a contagiar a los vecinos y transeúntes para generar momentos de interacción y sana recreación, a través de actividades enfocadas al esparcimiento, la cultura, el arte y la ciudad. Al final, todos los asistentes al Parque(Ando) CCMX 2016 tuvieron un sábado lleno de sorpresas, convivencia y, sobretodo, en concordancia con los objetivos particulares de este año: hacer comunidad.

La calle es de todos, y todos tenemos derecho a disfrutarla y a vivirla. El cambio es posible e iniciativas como Parque(ando) son muestra de que depende de todos hacer espacio público, de tal suerte que pasen de ser una utopía efímera a una cualidad permanente de cada barrio y colonia de la ciudad.

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Más información en:

Papalote(ando)

Parque(ando) CCMX 2016 

O de cómo la calle se transforma en parque

Texto: Jaime Durón, Milena Quintanilla, Tomás Tovar

Tipo: Reseña

Año: 2016

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